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Lecturas

 

Fernando Vallejo en la Feria del Libro de Bogotá
Feria del Libro de Bogotá, este 2 de mayo de 2014.
Por: *Especial para El Espectador


Aparte de su discurso

Eran dos partidos: uno azul y otro rojo. Los del azul se llamaban conservadores y los del rojo liberales. Se pasaron el siglo XIX en guerras fratricidas tratando de desbancarse los unos a los otros del poder, que oculto en los ideales que pregonaban era lo que buscaban. Y terminó el siglo XIX con otra guerra civil que duró mil días y con la que empezó el siglo XX. Fue una guerra brutal, en la que a los soldados, antes de las batallas, los emborrachaban con aguardiente con pólvora. Una de estas batallas, la de Palonegro, se prolongó por dos semanas. Dicen que eran tantos los cadáveres, que los gallinazos no comían sino de sargento para arriba. De esa guerra salió Colombia en ruinas y se le separó Panamá. Años después, al general Uribe Uribe, uno de los más grandes instigadores de esa guerra, dos colombianos justicieros lo ajusticiaron a hachazos saliendo del Capitolio. ¿Y qué hacía en el Capitolio el Uribe doble, si fue uno de los derrotados? Ah, pues de padre de la patria, de senador, cenando, mamando. Aquí los de esta ralea nunca pierden. En el Parque Nacional de esta ciudad capital, el Uribe doble tiene su monumento, y en Medellín una estatua. ¿Y por qué un monumento y una estatua a quien cargaba en su conciencia con tantos muertos? Porque era un héroe. De su ambición.

Y sigo con la Historia. Mediando el siglo XX andabamos en la guerra de la Violencia con mayúscula, una guerra no declarada entre los conservadores y los liberales en el campo, de terror, la de los caseríos incendiados y los genocidios a machete. Cientos de masacres de cientos de campesinos descalzos decapitados, de los que las fotos nos muestran los cadáveres tendidos en el suelo con las cabezas asignadas a los cuerpos por alguna mano caritativa, a la buena de Dios, la cabeza del que fuera con el cuerpo del que fuera. Vino después un general taimado ladrón de ganado (cuyos nietos hoy andan en la cárcel por robos grandes) y medio pacificó esto. En su exilio de España Laureano Gómez, jefe de los conservadores, firmó en Sitges y Benidorm unos acuerdos con Alberto Lleras, jefe de los liberales, para tumbar al general y repartirse entre ellos, civilizadamente, el poder durante 16 años. Así surgió el Frente Nacional, por el cual los azules y los rojos se turnarían la presidencia cada cuatro años y se repartirían por mitades los altos puestos públicos. El primer presidente y beneficiado de ese pacto de sinvergüenzas fue el liberal que firmó los acuerdos de Sitges y Benidorm. Con una huelga general los firmantes tumbaron al dictador y el Frente Nacional duró lo previsto. ¿Y no dizque los principios conservadores o liberales eran sagrados e incompatibles e irrenunciables y por eso el siglo y medio de guerras civiles? Cincuenta años más han pasado y así hemos ajustado doscientos. Por doscientos años, desde nuestra separación de España, Colombia no ha vivido sino según un principio, uno solo: la repartición de un botín. Da igual la bandera que se enarbole: la de la libre empresa o la del socialismo, la de la guerra o la de la paz. Lo que hay detrás de los mentirosos ideales es un botín: el de los altos puestos públicos y los contratos. Ese es el término de nuestros ideales.

Tras los 16 años del Frente Nacional, de las ruinas de los dos partidos criminales surgieron muchos, y así hoy tenemos, además de lo que quedó de aquellos, un Centro Democrático, un Polo Democrático, un Cambio Radical, un Partido de la U, una Alianza Verde, una Opción Ciudadana... El que quiera llegar aquí a la presidencia de Colombia, supremo bien del ser humano, monta un partido, lo bautiza como un producto que hay que vender al estilo Santos, se amafia con otros de su calaña, y si ganan las elecciones, se reparten entre ellos el botín. Presidencia para mí, ministerio para usted, señor ministro. Se dicen servidores públicos, pero son aprovechadores públicos. Dicen que vienen a dar, pero vienen a recibir. Actúan como si nos mantuvieran pero son unos mantenidos. Y así de esta sociedad podrida hoy surgen los partidos por montones, como brotan los hongos venenosos de la boñiga de las vacas. Cuando es del caso, se asocian los capomafias y forjan alianzas, y así tenemos a los Santos con los Vargas Lleras y los Pardos dando ejemplo.

¡Ah! Se me olvidó en la lista de los partidos boñigueros el MIRA: Movimiento Independiente de Renovación Absoluta. O sea total: moral, social, económica, fisiológica. Y su divisa: “Buen ejemplo y coherencia ética aplicada”. ¿Con qué la aplican? ¿Con inyección intramuscular? ¿O intravenosa? Los colombianos somos geniales. Somos un acierto de Dios.

Para terminar esta perorata (en el stand de Alfaguara están vendiendo otras, muy buenas) paso a los senadores, a los padres de la patria. ¿Padres unos mantenidos? Padre es el que sostiene una casa, no al que sostienen. Y lloviendo sobre mojado nos llovieron las madres de la patria. Cuando yo era niño (in illo tempore como diría Cicerón) las mujeres públicas en Colombia eran las rameras. Hoy no. Nuestra avanzada democracia, nuestra boyante cleptocracia ha dignificado mucho a las rameras: hoy pueden aspirar a la presidencia. La política ha envilecido siempre al hombre; hoy envilece también a la mujer.

Enmermeladoras y enmermeladores, enmermeladas y enmermelados, mantenidas y mantenidos, Maduras y Maduros, rameras y rameros: ¿Hasta cuándo van a abusar de nuestra paciencia como dijo Cicerón? ¿Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra? ¿Por los siglos de los siglos amén? Se nos llenó la taza, se les llegó la hora.


DIEZ RECOMENDACIONES DEL PRIMER MINISTRO CHINO A LOS PAÍSES EMERGENTES
07/07/2014


1.- Pena de muerte para crímenes comprobados

Los reincidentes han tenido su oportunidad de cambiar y no lo han hecho, por lo tanto, no merecen ese compromiso por parte de Gobierno. Ninguna sociedad honesta y trabajadora merece vivir con miedo. La eliminación de los criminales más peligrosos infundirá temor entre el resto de los delincuentes.

2.- Severo castigo para los políticos corruptos

Los países emergentes tienen las tasas más altas de corrupción en el mundo, debido a que no castigan como debe ser a los altos burócratas. En China, la corrupción probada es castigada con la pena de muerte y el retorno a las arcas públicas de los valores robados.

3.- Quintuplicar la inversión en educación

Un país que quiere crecer debe producir los mejores profesionales del mundo, y esto solo es posible si el Estado invierte por lo menos cinco veces más de lo que hace ahora en educación. Si no se capacita de verdad, el recurso humano perderá competitividad en el mercado laboral.

4.- Reducción drástica de la carga tributaria y reforma fiscal inmediata

China y EEUU han demostrado que el crecimiento del país no pasa por perseguir a sus industrias. Por el contrario, el Estado tiene que ser un aliado y no un enemigo de los negocios. La carga fiscal en los países emergentes es exagerada, y si no hay un cambio drástico, las empresas no podrán competir en los mercados internacionales y el mercado interno también se estancará.

5.- Reducción de un 80% del salario de políticos profesionales

Es necesario que el político entienda que es un funcionario público, como cualquier otro, con una obligación de entregar su trabajo y sus conocimientos en beneficio de su país. La Constitución y las leyes tienen que establecer un tope salarial compatible con los otros funcionarios públicos y a partir de ahí, regirse por los aumentos en el sueldo mínimo del país.

6.- Desburocratización inmediata

Los países en vías de desarrollo siempre han sido muy burocráticos y complicados en términos de negociación. Sus mercados internos tienen muchas barreras, trabas y requisitos innecesarios y repetitivos que a menudo impiden, dificultan y encarecen la negociación del país. Este es un asunto para resolver urgentemente.

7.- Recuperación de la inversión pública eficiente que está detenida

Los países con potencial de desarrollo han sufrido una parálisis muy preocupante en las inversiones públicas en los últimos 50 años. Este es un hecho probado. Faltan más inversiones en infraestructura, educación, cultura, y prácticamente en todas las áreas relacionadas con el estado, lo que ha dificultado el crecimiento de los países.

8.- Invertir fuertemente en el cambio cultural del pueblo

Los países emergentes ya no cree en el Gobierno ni en su política. No respetan las instituciones, no cree en sus leyes ni en su propia cultura, se acostumbró al desorden gubernamental, y pasó a ver como normal las noticias trágicas. Por lo tanto, se necesita invertir en la correcta formación cultural del pueblo, a partir de las escuelas, empresas, iglesias e instituciones públicas.

9.- Invertir en ciencia y tecnología de inmediato

Brasil invierte menos del 8% que China en ciencia y tecnología. Ahora mismo no tiene la calidad requerida en el área de ingeniería, y en otras como la salud. Tampoco cuenta con profesionales formados para competir con los países desarrollados que van más de 20 años por delante. Esta es una realidad, y debe ser revisada de inmediato, ya que influye en el desarrollo de cada nación.

10.- Reducción de la edad laboral y penal a los 16 años

Los países emergentes son de los pocos que todavía tratan a los adolescentes de 15 a 18 años como niños, que no se hacen responsables de sus actos, y les prohíben ofrecer su mano de obra. Esto es un error fatal para la sociedad, ya que, necesitan, más que nunca, de mano de obra renovada. Además, esta ley solo sirve para crear peligrosos delincuentes.



 
 
 
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